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Una deuda por saldar: Fichajes que decepcionaron en La Liga

Una deuda por saldar: Fichajes que decepcionaron en La Liga

Arian Alejandro
arianalejandroredactor@gmail.com

Una temporada enrevesada, casi un año para conocer el campeón de la que dicen que es la mejor Liga del Mundo. En la última década ha tenido un dominador indiscutible, el Barcelona de Messi, que por cierto, está a punto de dejar de serlo, pero eso es otra historia. Solamente Mourinho, Simeone y Zidane lograron frenar las cuatro ligas consecutivas de Pep, el éxito del controvertido Tata y la tercera seguida en el adiós de Luis Enrique. Todo antes de que el propio Zizou lograse tumbar nuevamente a los azulgranas, claros favoritos tras incorporar otro galáctico, ahora llamado Griezmann. El título de los merengues no recibió la incidencia de la gran apuesta de Florentino, el enfermizo Hazard. Tras los dos grandes del certamen ibérico volvió a reinar la liguilla del resto, el Atlético de Madrid apostando a los goles de Morata, al carácter de siempre y la reconversión de Llorente, pues el fichaje estrella, el minino de oro luso, quedó algo distante de las expectativas.

Sin el 7, Antoine Griezmann no estuvo a la altura

Griezmann, tras un fallo en el Camp Nou

El galo había declarado su permanencia en el elenco colchonero en el verano de 2018 en una parafernalia trasmitida en las redes sociales. Sus deseos fueron intentar ayudar a los suyos a llegar a otra final de la Champions, con la motivación extra de que la final sería en la propia casa rojiblanca. El sueño terminó pronto y la temporada quedó en nada, dándole el pie para viajar a la Ciudad Condal en busca del gran cetro que se le ha negado en la capital española. Junto a Messi y Suárez, otro tridente ilusionaba a la parcela culé, aunque la realidad se desvaneció desde el inicio, dado el escaso entendimiento con sus compañeros de ataque, así como ser usado más en la faceta de sacrificado en labores defensivas.

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Jugó un total de 48 encuentros vestido de blaugrana en los que anidó 15 balones en las porterías contrarias. En el evento doméstico se pueden destacar dos duelos por encima del resto. El primero de ellos fue sin la presencia de Leo en el verde, ante el Betis y con un doblete que hacía creer al Camp Nou que su fichaje era el ideal. El otro tardó mucho en llegar, pues ya ocurrió en el epílogo de la competición, ante el Villarreal e intercambiando rol con el 10, ya sea de pasador o de rematador.

Uno de sus grandes inconvenientes para marcar diferencias en el césped fue su incapacidad en el desborde por banda izquierda, dándole la razón a esos que tenían claro que como extremo sus aportaciones irían a menos en cada partido. Muestra de ello fueron los 20 regates alcanzados en 35 choques domésticos, un mal del que padecieron los culés durante todo el curso. Varias suplencias le señalaron a él y a los dos entrenadores que no encontraron el lugar exacto del francés para que lograse desmelenarse. La prensa catalana quiso justificar su participación como culé, comparándole con los números que dejó Neymar en su debut azulgrana. Ambos acumularon 9 goles ligueros, pero el brasileño debutaba en el viejo continente y el galo ya aparecía en la lista de los cracks.

Tomó el 7 de Mariano, pero Eden Hazard fue intrascendente

Una pálida actuación de Hazard en el Bernabéu

En Chamartín hacía mucho tiempo que no se desembolsaba tanto dinero por un jugador, pero tras la salida de Cristiano había que enamorar al Bernabéu con un crack mundial. El belga daba el perfil, llegaba además con un doblete y el aval del cetro de la Europa League ante el Arsenal, en un año donde Inglaterra se lo llevó todo en el entorno continental. Todo indicaba que arribaba a la casa blanca un Hazard en forma, listo para que Benzema no tuviese que desdoblarse en tantas funciones, pero hasta ahí, la historia quedaría en pura palabrería.

De las tres competiciones de los merengues solo pisó el campo en dos de ellas. Se dice muchas veces que las estadísticas son frías para analizar la carrera o la temporada de un jugador, pero en el caso de Eden es sin duda lo contrario. En la Liga de Campeones y LaLiga fueron 22 partidos en los que contabilizó 4 asistencias y un gol, siendo este en el evento casero. Poca renta para tanto gasto dirán muchos con absoluta razón, a lo que suma de manera negativa su excesiva estancia en la enfermería, lo que obligó a Zinedine Zidane a apostar por la juventud brasileña y por variantes tácticas.

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Cifras lejos de lo que se le piden a un futbolista top como él hacen válida la afirmación de fracaso que pulula en el aficionado madridista. Un virtuoso de los duelos individuales como el belga dejó registros de apenas tres ganados por encuentro en 16 fechas con su presencia y de 11 balones perdidos en el propio evento. Su peso en los choques era casi nulo, algo evidenciado en la recta final para lograr el cetro de la regularidad, abriéndole el camino incluso al ausente Asensio, quien dejó dos goles más que Hazard, algo que pone al diablo rojo marcado por el mismo color. Un giro de 180 grados le debe al Real Madrid para la venidera campaña, pues la calidad la lleva en sus botines.

Heredó el 7 vacante, aunque Joao Félix perdió brillo

La joya a futuro del Aleti

Una gran segunda parte con el Benfica lanzó a la fama al talento portugués en el curso pasado y desde entonces los rumores le colocaban en los grandes del viejo continente. Claro, ya había dado destellos en la Youth League 2016-2017 con sus seis tantos que llevaron a las águilas a la final, la que perdieron contra el sólido Salzburgo de Holf y Haidara. Una gran personalidad y múltiples recursos para salir airoso en el uno contra uno eran algunas de las características que le convertían en una de las nuevas joyas futboleras.

Los colchoneros vieron en él la posibilidad de adquirir una pieza de gran presente y mejor futuro. Era el jugador que tomaría la bandera rojiblanca para dar el ansiado paso hacia delante, tanto en estilo como en títulos. Claro, varios compatriotas y otras luminarias del más universal advirtieron al luso que había errado en su decisión de fichar por el Atleti, principalmente porque su estilo era opuesto a la idea futbolística del Cholo. Eso sí, amén de las esperanzas puestas en él, lo pagado parecía exagerado para a quien aún le falta un largo camino por recorrer. Dicha inexperiencia para liderar un proyecto la evidenció con una palpable irregularidad en el rectángulo, aunque sus cifras no desentonaron si le comparamos con los inicios de algunos mitos de épocas recientes como Agüero, Torres o Costa.

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Innegable era su fantasía balón al pie, la capacidad para ridiculizar rivales, en estático o en velocidad. Lo negativo, la poca continuidad de su juego, quizás por su posición retrasada, por los numerosos metros que le distanciaban de la zona en la que más daño podía hacer, además de algunas lesiones en momentos inadecuados. En 36 partidos si se suman todas las competiciones, su huella quedó en 9 de ellos con goles, seis en Liga y tres en Europa. Ser la chispa en diversos duelos al salir de la banca en distintos campos españoles, lanzaba una y otra vez los reflectores hacia su quehacer, pero la luz se tornaba dispersa, aunque era lo diferente sin duda. El futuro es suyo, veremos si lo aprovecha.

Convirtiendo las gambetas en tinta

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