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ESPECIAL | El fútbol en puntos suspensivos (Tercera Parte)

ESPECIAL | El fútbol en puntos suspensivos (Tercera Parte)

Jorge Andres Chaves Piñeros
Cygabogadosasesoresconsultores@gmail.com
Alvaro Ortega Años 80´s

¡¡¡HEMOS VUELTO!!! La normalidad ha vuelto al planeta fútbol, las grandes ligas terminaron la inactividad y las competiciones intercontinentales también han dado marcha, incluso hace unos días vimos como el Bayern Múnich se coronaba campeón de la UEFA SUPER CUP, aun sin hinchadas en los estadios, es maravilloso tener de vuelta los partidos de los equipos que admiramos, pero sobre todo de los equipos que amamos.

Por esta razón, en estas líneas escribiremos el ultimo aparte del especial EL FÚTBOL EN PUNTOS SUSPENSIVOS. Hoy hablaremos del rentado colombiano, quien a la fecha solo ha visto dos suspensiones en toda su historia, hablaremos en este artículo de esa otra oportunidad en la que el futbol del país se vio afectado, por un oscuro capítulo en la historia colombiana, la etapa en la que el narcotráfico permeó el FPC. Es de aclarar, que el presente artículo, jamás buscará hacer apología a esa época oscura, manchada por sangre, muerte, desolación y homicidios, así como tampoco será un intento de recriminar a aquellas escuadras que se vieron involucradas en estos hechos tan lamentables.

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Para empezar, hablemos de quién era ÁLVARO ORTEGA MADERO, cartagenero nacido un 12 de septiembre del año 1952, convivió toda su vida con el deporte de cerca, sus hermanos se dedicaban el 100% del tiempo a los espectáculos deportivos en la ciudad amurallada, de oficio economista y a punto de graduarse de la Universidad Simón Bolívar, venia de una larga historia familiar en el arbitraje. Su hermano Carlos, fue árbitro del rentado nacional hasta que una lesión de tobillo y la violencia del estadio Pedro de Heredia lo alejaron de los pitos, de igual forma su otro hermano, Hegel, probó suerte en el arte de impartir justicia, hasta que el comentar encuentros llegó a su camino.

Alvaro Ortega

Conocido entre sus colegas, por ser un hombre de 1,86 metros, de temperamento fuerte y decisiones imparciales, Ortega pitaba desde el año 1981, desde cuando se vinculó al colegio de árbitros de la Liga de Futbol del Atlántico (Codalfa), gracias a su manera de dirigir y a su disciplina, fue asignado en su momento como tesorero de la entidad y para el año 1989 pasó de ser juez de línea a oficiar como central en los duelos de la liga Dimayor. Pero ¿qué sucedía en esa época que fue tan peligrosa para los árbitros?, como muchos sabemos, los dineros calientes permeaban a la sociedad colombiana, entre ellos a los equipos de fútbol y a los juegos adelantados por el rentado colombiano, las apuestas de los grandes capos de la mafia eran muy poderosas, tan así que, de las decisiones de los colegiados, se podían perder millones de dólares.

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Así las cosas, el 2 de noviembre del año 1988, el árbitro antiqueño, Armando Pérez Hoyos, fue secuestrado en Medellín por mas de 20 horas, por un grupo que se hacía llamar “representantes de los equipos colombianos”, quienes, para dejarlo en libertad, enviaron con él, un mensaje a los colegiados que rezaba “el que pite mal lo borramos” desde allí se visualizaba la influencia que tendrían los grandes narcotraficantes en los partidos del Fútbol Profesional Colombiano.

EL PARTIDO DE LA MUERTE PARA ÁLVARO ORTEGA MADERO

Con los problemas presentados en el 88, la Dimayor exigió que los clubes profesionales tuvieran en “regla” los papeles de sus inversiones y movimientos financieros, razón por la cual hasta marzo de ese año, se empezó el campeonato, aun cuando se sabía que los grandes narcotraficantes aún dominaban el escenario futbolístico local.

El 26 de octubre del año 89, se enfrentaban en el Olímpico Pascual Guerrero “escarlatas” y “el poderoso” quienes buscaban un cupo para el cuadrangular final de ese año (recordemos que por esa época se disputaba 1 estrella al año en Colombia) para ello a los rojiazules solo les servía ganar, mientras que “los rojos del valle”, con el empate o la victoria continuaban con posibilidades de llegar a disputar la estrella.

En razón de las amenazas de los carteles, los árbitros para los partidos, viajaban en ternas para cada posición, es decir 6 líneas (3 por banda) 3 centrales y 3 cuartos árbitros, y por sorteo en la cancha se decidía quienes pitaban y quienes quedaban de reemplazo. Aquel partido en el Pascual, por azar le tocaría dirigirlo al bolivarense, en el minuto 88 de ese cotejo, Ortega Madero anula un gol de chilena al jugador Carlos Castro, el cual ponía el 3-3 en el marcador y daba la paridad al “poderoso”. La razón de la anulación, el gol de chilena se consideró por el colegiado como “jugada peligrosa” lo que a juicio de los indeseables personajes de esta historia fue un robo, tanto así que los árbitros fueron sacados en tanqueta policial del estadio y de la ciudad.

Para el 19 de noviembre, debido a los resultados del grupo, los dos equipos nombrados ya se encontraban lejos de la final colombiana, por lo cual dicho partido en la capital de la montaña no contaba con la importancia suficiente para cambiar los resultados. Razón para que para la Dimayor, la presencia de Ortega en el cotejo no generaría ningún problema.

Uno de los acompañantes de este cotejo como juez de línea, era Jesús Diaz, amigo personal de Ortega, quien mediaba ante la Dimayor para que Ortega fuera relevado de su posición de central en el mencionado partido, pues según las amenazas de días anteriores, iban a atentar contra su vida en la capital de la eterna primavera; es así como ese 19 por la tarde y mientras se dirigían a almorzar, sicarios en un taxi atentaron y dieron muerte a Álvaro Ortega Madero, sin que Díaz quien lo acompañaba pudiera hacer nada por él, aun cuando se aferró al conductor del vehículo y este le dijo a voz propia “Chucho, no te hagas matar, el problema es con el patrón, quédate quieto”, pudieron llevar junto a las personas testigos del hecho a Ortega al hospital mas cercano pero infortunadamente el atentado fue certero y Ortega ya estaba muerto.

Luego de este suceso, el presidente de la Dimayor, el señor Alex Gorayeb, anunció que por decisión unánime la Junta Directiva de la Dimayor decidía dar por terminado el campeonato de 1989 sin otorgar título a algún equipo del rentado nacional, y así fue como sin muchos días, sin salir de las canchas y solo en un acto vil, cruel y vandálico, se privó a Colombia de un campeón de fútbol a finales de los 80´s.

 

Así pues, amigos, culminamos este especial de tres partes, no sin antes agradecer a aquellos que se tomaron el tiempo en leer y apreciar este empírico, pero amoroso trabajo en el que mezclé dos pasiones propias: el fútbol y la historia. Espero de su agrado fuera cada una de las letras y volveremos con más aquí en FAN ONE SPORTS.

“Con el gusto de siempre y el amor por el balón”

Jorge Andrés Chaves Piñeros

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