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Pedri: la nueva apuesta culé

Pedri: la nueva apuesta culé

Arian Alejandro
arianalejandroredactor@gmail.com

Pocos motivos hacen brillar las pupilas de los que aplauden y vociferan desde los asientos del Camp Nou o frente a la pequeña pantalla, que dicho sea de paso ya no son tan pequeñas. El terremoto europeo, la despedida gris de Suárez, el cambio contra la corriente de empoderar a la juventud entre Arthur y Pjanic, así como la carta con sabor a rencor del mejor jugador azulgrana de la historia provocaron caos vestidos de moción y de la definitiva dimisión.

Críticas sin piedad por otra gestión desastrosa en el mercado, pues cerró la rara ventana veraniega y otoñal sin que Leo; a quien no le quedó más remedio que quedarse, contase con un aliado de cara al gol para él sostenerse en su nuevo rol o plan del mandamás en el que él despliega su arte como gestor y guarda las perforaciones para momentos importantes. A la par, salidas pendientes y otras que proporcionaron ganancias discretas, nada diferente en la Ciudad Condal.

Ahora, lejos de los focos, talento a un lado, un novel canario era atrapado el pasado mes de enero para tomar la batuta en la zona creativa blaugrana. Pedri González López había saltado del cadete al primer equipo de la UD Las Palmas, paso no recomendado para la mayoría de niños que parecen despuntar por encima del resto. Más allá de sus maneras en el rectángulo verde y que es innegable que en el más universal moderno cada vez se tocan más rápido las estrellas, juntarse con los mayores a temprana edad quizás resulte contraproducente. Claro, toda esta teoría sería válida si estuviésemos redactando sobre otra figura que no sea este tinerfeño que tiene babeando a España y gran parte del viejo continente.

No le asustó la segunda categoría ibérica, esa en la que los equipos muerden tanto o más que los de arriba debido a las ansias de montarse en el anhelado tren de la Primera División. Ahí, justo en esas canchas, Pedri regaló tardes de adultos, incluso, antes de debutar con el elenco amarillo en competición oficial ya sabía que llevaría más pronto que tarde los colores del club de sus sueños. Y ojo, como tantas historias de niños aventajados, faltó sólo un sí para que el archirrival culé se hiciese con la joya que comparan con Iniesta.

Tomada de MD

Eso sí, hoy todo parece color rosa, pero no vendría nada mal recordar que Ronald Koeman no lo tenía claro con el imberbe futbolista. Es entonces que entró en acción una de las grandes habilidades del 16 azulgrana, su madurez fuera del verde. Su idea era fija, triunfar en el club al que seguía desde benjamín. Por cierto, si no lo mencioné, actualmente agradece la negativa de quien le cerró las puertas del Real Madrid. Con esa personalidad impactante y su capacidad para hacer fácil lo que otros ni siquiera intentan logró que el nuevo DT blaugrana se retractase de manera anticipada, reflejado en sus diez participaciones en la misma cantidad de juegos del Barcelona, cinco como titular.

Con el amargo recuerdo del aficionado catalán de esos desembolsos millonarios, la irrupción de Pedri es un golpe sobre la mesa de tantos que han reclamado la renovación y la apuesta por la cantera. Él y Fati, ahora lesionado, representan ambas importantes aristas, las que son necesarias en pos de no recibir de forma tan brusca la era barcelonista sin el eterno 10. A ellos se deben unir otros nombres de casa y fuera que garanticen esa versión culé que tanto se pide, aunque hay cosas que obviamente no volverán.

Queda claro que el canario está bendecido por los dioses del fútbol. Debut en Champions League, gol. Titular en Turín, partidazo. Suplantó desde el inicio a Griezmann en el Clásico, responsabilidad táctica. Todo esto se escribe a la velocidad de la luz, pero no se puede olvidar que aún camina por las calles sin carnet de conducir. Sorprendente también es que a a sus 17 años prefiera guardarse la efusividad y la fama para sacar a relucir disciplina y compromiso.

Si Ronald le pide colocarse el overol, se embarra de fango hasta la médula. Los lujos en sus botines son recursos, su físico, aspecto que Koeman le insiste en enfocarse. Presiona, roba, genera, visualiza a su compañero desmarcado y se planta en el área por si urge un jugador para finiquitar la acción. No es difícil creer que estamos en presencia de una pieza de época, un encantador de esféricas blanquinegras al que tras el futuro de corto le espera un asiento entre los grandes, al menos de su demarcación. Claro, siempre que su cabeza siga en el lugar que correctamente está hoy situada. En Barcelona hay motivos para celebrar, por lo menos uno.

Convirtiendo las gambetas en tinta

 

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