En las buenas mucho más

Inferiores, semillero, divisiones juveniles, cantera, fútbol base, divisiones menores, fuerzas básicas. Muchos nombres y una verdad, es un proceso clave de cualquier club, una cuestión que enfrenta políticas dirigenciales y genera distintas opiniones en los hinchas en cada semestre y torneo.

Lo que está claro es que un buen proyecto de inferiores puede darles muchas alegrías al club y a los mismos jugadores que se forman con el objetivo de llegar a primera y poder afianzarse rápidamente. Alegrías que van desde resultados deportivos a réditos económicos gracias a la venta de algún juvenil. Pero no es tan sencillo formar futbolistas, ni saber llevarlos en sus primeros pasos en el profesionalismo, sino, todos los equipos sacarían sus propios jugadores y se basarían en sus inferiores para nutrir el plantel de primera. Por lo que ahí es cuando entran las decisiones de los dirigentes que deben tomar en cuenta varios puntos: Tienen que medir las exigencias que tiene su club, el técnico que van a elegir para la primera y obviamente qué modelo van a implementar para cada una de las categorías menores, si van a jugar todos con la misma formación, si van a copiar algún proyecto o inculcar valores propios y demás.

Centrarse en las exigencias y el momento del equipo es clave. Podemos tomar como ejemplo estos últimos años de Boca y River como principales exponentes. Si uno piensa a grandes rasgos puede ver la clara diferencia entre los dos planteles a lo largo de estos últimos años en el que el millonario hizo debutar a muchos chicos de la mano de Marcelo Gallardo mientras que el Xeneize siempre, con la anterior gestión sobre todo, apostó a traer jugadores de afuera en pos de conseguir resultados en lo inmediato porque la presión de la gente así lo exigía.

El contexto actual de River es altamente favorable, tras haber ganado distintas competencias internacionales desde el 2014 hasta el 2018, por lo que los hinchas están bastantes tranquilos y no hay una presión imperiosa de ganar en lo inmediato. Pero, además, aprendieron la lección de saber esperar a los jugadores ya que muchos fueron insultados y abucheados tras unos flojos primeros encuentros y luego se transformaron en figuras del equipo.
Desde que asumió Gallardo ya hizo debutar a 35 jugadores en primera y muchos fueron esenciales para conseguir títulos y otros tantos dejaron muchos ingresos en las arcas del club. Tal es así que el millonario es el equipo que más recaudó en la última década por la venta de juveniles con unos ingresos que rondan los 66 millones de euros, seguido por Vélez.

Si analizamos un poco más en profundidad podremos descubrir que las bases están asentadas para que esto se mantenga porque el técnico ya hizo debutar a tres jugadores en el 2020, uno en la Copa Diego Maradona. Y es que no tienen motivo para cambiar ya que casos como Emanuel Mammana, Exequiel Palacios, Lucas Martínez Quarta, por nombrar algunos, fueron titulares inamovibles del esquema de Gallardo y luego contribuyeron a sanear la economía del club.

Lucas Alario, la segunda venta más cara de la historia de River. Se realizó durante el ciclo Gallardo

La mano del entrenador fue clave para que esto suceda por la paciencia que les tuvo a sus jugadores. Está claro que si un chico llega a primera condiciones tiene, siempre puede haber algún que otro caso de alguno que llegue por méritos del representante también pero no suele ocurrir, pero a veces los nervios, el físico le puede jugar una mala pasada que no le permite rendir al máximo y luego las criticas lo pueden golpear aún más dañando su rendimiento. Y, en ese momento, es clave la confianza del técnico. Un ejemplo puede ser lo acontecido con Gonzalo Martínez, que fue comprado a Huracán a los 22 años, que al principio fue muy resistido por los hinchas y luego se convirtió en ídolo.

Aprovecho el mismo ejemplo del “Pity” Martínez también para destacar otra cualidad del modelo River, que es el saber identificar ciertos jugadores de otros clubes, sobre todo de afuera, para potenciarlos y mejorarlos en el club. Acá podemos tomar como referencia a Nicolás De la Cruz o los traídos de Europa Rafael Santos Borré y Jorge Carrascal que cuya carrera parecía estancada y ahora disfrutan de un rol clave.
Algo parecido a lo que hizo Boca. Pero con la diferencia que casi siempre buscó jugadores conocidos. Apuestas hizo pocas, quizás la de Wilmar Barrios, porque si no siempre buscó la figurita del momento. En la gestión de Daniel Angelici se compraron 82 jugadores y se gastaron unos 130 millones de dólares en jugadores. La urgencia de ir tras un resultado favorable y la necesidad del presidente de cumplir con su promesa de devolver al club a planos internacionales desnudaron una falta de planificación que se tradujeron en peores resultados. Si bien se logró, en teoría porque la actual dirigencia está investigando sobre este tema, un valor de reventa con algunos jugadores caso Nahitan Nández, Darío Benedetto o el ya mencionado Barrios, la realidad es que muchos jugadores no terminaron rindiendo y se fueron por la puerta de atrás del club.

Como se fueron muchos juveniles también. En el xeneize se pueden armar dos categorías para los chicos que emigraron del club. La primera engloba a ciertos futbolistas que no se le tuvo paciencia y tuvieron que emigrar en busca de minutos que le permitieran terminar de formarse y lo lograron. Es el caso de Tomás Pochettino que hoy es uno de los mejores jugadores de Talleres y hasta River mostró interés en él. Justamente en el club cordobés podemos encontrar varios jugadores con pasado en las juveniles de Boca que se fueron por distintos motivos como Joel Soñora quien se fue tras una discusión con Rolando Schiavi, técnico de la reserva en su momento, o Nahuel Tenaglia que fue dejado libre antes de debutar. Y, en algunos casos estos jugadores terminan volviendo al club como Walter Bou que nunca debutó en la primera del club pero luego fue comprado por alrededor de medio millón de dólares a Gimnasia.

Pochettino con la camiseta de Boca

Mientras que, en una segunda categoría podemos encontrar ventas millonarias al fútbol europeo por jugadores que apenas sumaron minutos, o ni siquiera eso, con la camiseta azul y oro. Acá el ejemplo más reciente es Leonardo Balerdi que disputó cinco partidos en Boca antes de ser transferido por un valor aproximado de 17 millones de euros al Borussia Dortmund. Más atrás en el tiempo está el caso de Facundo Colidio que emigró al Inter de Italia, sin minutos en primera, por 7 millones de euros. Ahora, con la nueva dirigencia, parece que esto cambiará y no se incorporará tanto para darles espacio a los jóvenes aunque por momentos hay ciertas decisiones contradictorias como la llegada de Diego “pulpo” González que termina tapando a jóvenes prospectos como Cristian Medina o Ezequiel Fernández por ejemplo.

Está claro que no es sencillo apostar a las inferiores o a incorporar jugadores jóvenes, hay que tener un buen equipo de trabajo y confiar en él, para que no sucedan casos como el que pasó en Racing recientemente que le terminaron bajando el pulgar a la llegada de Ronald Araujo y ahora juega con cierta regularidad nada más y nada menos que en el Barcelona.
Hay distintas situaciones que te llevan a apoyarte en divisiones juveniles, sea por necesidad económica, por decisión propia o para tratar de imponer un proyecto a largo plazo, pero claro está que con un ambiente favorable y sin presiones externa, es mucho más sencillo.

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