Más allá de analizar el desempeño de la Selección cubana en el más universal de los deportes luego de sus dos primeros partidos eliminatorios rumbo a Qatar 2022, resulta importante hacer creer que la ilusión causada en el decepcionado aficionado isleño no es un mero oasis en un desierto futbolero en el que andaba el once de las cuatro letras, así como la realidad imperante; negativa por demás, de lo que se hace en casa.

Antes de enfrentar a Guatemala y Curazao, se había gestado un ambiente pocas veces visto en la nación caribeña al conocer la convocatoria de algunos de esos internacionales que desandaban canchas foráneas lejos del auspicio de la Federación cubana del deporte más hermoso del mundo al decir de un afamado relator de habla hispana. Y sí, al ver las redes sociales inundadas con mensajes de apoyo a la absoluta, ya el primer gran gol estaba anotado.

Sin falsos triunfalismos ni querer quedarme en la superficialidad del asunto, la verdad es irrefutable respecto al amor que pocas veces se profesa por la selección mayor por parte de la fanaticada nacional, la cual prefiere mirar con fuerza extrema al balón que se mueve en el verde exterior; para nada criticable, pero que al mirar hacia dentro ha surgido incluso un rechazo casi unánime.

Claro, las demostraciones de los últimos años del plantel antillano, llegando a ausentarse incluso en la Copa del Caribe, así como goleadas constantes en Copa Oro y la reciente creada Liga de Naciones de CONCACAF, desmotivan a jugadores, especialistas, entrenadores, federativos y aficionados. No obstante, en los peores momentos es cuando más tiene que estar presente las ganas de hacer para dar un cambio radical y que el enfoque esté en recuperar el espacio perdido, a la par de que urge revertir la pésima imagen internacional.

Ahora, tras la fecha FIFA las conclusiones son positivas. Es cierto que se vuelve a estar eliminado del camino mundialista a las primeras de cambio, pero el nacimiento de una identidad futbolística, tan reclamada desde hace años, es otro de los pasos alentadores que deja las dos presentaciones cubanas, además que junto a él, el que poco a poco se palpe el engranaje de esos que nunca habían vestido la chamarreta nacional, dinámica habitual para el resto del planeta fútbol menos para la mayor de las Antillas.

Ser competitivos ante dos elencos que en teoría salían favoritos a los isleños, llegando a dominar totalmente la primera mitad ante un Curazao discreto, si se tiene en cuenta su veloz evolución, entonces, de no ser un espejismo, con trabajo, no se está tan lejos como se pensaba inicialmente. La brecha se vislumbraba amplia, aunque todo indica que se comienza a andar por el camino adecuado. Más vale tarde que nunca al decir del refranero.

La Selección de Cuba en modo entrenamiento

Por supuesto, siempre hay detalles en los que es clave enfocarse. Detalles como reforzar la zona medular en busca de mayor generación de juego, así como meter pierna fuerte para hacer frente al físico rival y lograr recuperar la esférica más cerca de la zona en la que se le puede hacer daño al contrario. Además, marcar como estudio independiente las labores defensivas en cuanto a las coberturas y las múltiples desatenciones en las jugadas a balón parado, pues el oponente suele aprovechar la inocencia con la que marcan los caribeños.

En lo adelante resta cumplir el calendario de las eliminatorias en el venidero mes de junio. En ese mismo mes esperan Monserrat, Trinidad Tobago y Guyana Francesa para buscar uno de los últimos boletos a la Copa Oro 2021. En principio, Cuba se medirá a Guyana y de ganar se enfrentará a uno de los otros dos contendientes. De pasar al evento cumbre de la región se encuadraría en el Grupo A junto a México, Curazao y El Salvador.

Lejos de los focos de la Selección Nacional aguarda por una gran restructuración aun más universal a nivel doméstico en las que hay tareas impostergables como la de evitar la fuga masiva de los jóvenes talentosos, definir a una Liga que permita una cierta cantidad de partidos que se acerque al acontecer del Caribe o Centroamérica, paso que parece llegar con el formato Apertura/Clausura, así como ampliar el abanico de figuras contratadas para su crecimiento individual, en pos de que luego esto repercuta a nivel colectivo. Existen otras, pero estás son prioritarias y llevan tiempo de atraso.

Charla motivadora previo al arranque del partido

Mención aparte merece Onel Hernández, quien ha dejado una historia digna de documental de cara a poder cumplir su sueño de jugar por Cuba, país que le vio nacer, en el que ni un volcán, ni la falta de entendimiento por el idioma y por ser novato entre la plantilla antillana, tampoco le demora en ser llamado por falta de actualización jurídica pudieron frenar que Hernández pisara el verde y que además se llevara el primer gol de esta nueva era en la absoluta.

Junto a él, reconocimiento también para Jorge Luis Corrales, Carlos Vázquez y Joel Apezteguia ya que dieron su palabra y la cumplieron al pie de la letra. Entonces, manos a la obra.

Convirtiendo las gambetas en tinta.

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