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diciembre 16, 2019
Fan One Sport

Gustavo Matosas y su aburrimiento en Costa Rica

«Me aburrí de dirigir una selección»: dijo Gustavo Matosas en la conferencia de prensa donde se anunció su renuncia como entrenador de Costa Rica.

¿No sabía Matosas cómo es la dinámica de entrenar un combinado nacional? ¡Por favor! Esa es una de las declaraciones más ridículas que se pueden escuchar en el universo del fútbol.

El señor Matosas se aburrió de dirigir a una selección con pocas aspiraciones como Costa Rica, se aburrió de no ganar más plata, se aburrió de no estar siempre bajo los reflectores mediáticos que representan la liga mexicana o la liga uruguaya, la cual en algún momento le permitió aparecer entre los candidatos para sustituir a Óscar Washington Tabárez como seleccionador de Uruguay.

Matosas no se va de Costa Rica porque necesita el trabajo día a día. No, no y no. El ex entrenador del León se va de Centroamérica porque tuvo acercamientos con la dirigencia del Atlético San Luis y porque, seguramente, hay más dirigentes del fútbol mexicano, con más dinero en sus arcas, interesados en contratar sus servicios.

Desde que vio el éxito ganando un bicampeonato con el León, Gustavo Matosas se ha convertido en un vende humo profesional, en un encantador de serpientes, en un personaje muy interesado en los reflectores del fútbol, en la plata del fútbol, en vestirse siempre a la moda, en llamar la atención no por lo que puede hacer entrenando un equipo, sino por esa forma tan excéntrica de comportarse dentro y fuera de la cancha.

Y es imperativo recordar que Matosas, desde que dejó de ser entrenador de la Fiera, lo único que ha conseguido es el fracaso, y a raudales. Fracasó en América, en Atlas, en el Al-Hilal árabe, en Cerro Porteño, en Estudiantes de la Plata y, por supuesto, en la Copa Oro con Costa Rica.

Todas estas derrotas conforman una gran razón para no pretender sus servicios; sin embargo, en el mundo del fútbol, sobre todo en México, hay dirigentes que de la cancha entienden muy poco y se dejan engatusar con el canto de cualquier sirena.

El gran Marcelo Bielsa dice que el fracaso es formativo, pero en este caso es claro que, para Matosas, esta plétora de derrotas no ha sido para nada constructivos en su carrera como entrenador. Todo lo contrario. Matosas ha dejado tirada a la selección costarricense y, peor aún, en un mar de mentiras.

No se atrevió a decir que tiene mejores posibilidades profesionales, donde le pueden pagar dos o tres veces mejor. Una vergüenza estentórea. Pero como es claro y evidente, Gustavo Matosas no es el único miembro del universo fútbol que deja un trabajo para irse a otro donde le paguen mejor.

Y, en realidad, tampoco es reprochable; cada quien es responsable de buscar lo mejor para su billetera y su familia. Lo que sí se puede reprochar es la mentira y el engaño. Y esta lamentable manera de salir de Matosas de Costa Rica es un claro llamado de atención a los aficionados del fútbol mundial: permitir que personajes como éste dejen tirada a una selección o a un equipo con argucias y trucos poco dignos, o que jugadores como, por ejemplo, Keylor Navas prefiera la camiseta del Real Madrid sobre la de la selección del país que lo vio nacer es un error absoluto.

La afición debe mostrar siempre apoyo estoico, sí; pero también su inconformidad cuando se le pretende ver la cara para que estos escenarios dejen de presentarse y este tipo de personajes dejen de aprovecharse de su generosidad.

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