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febrero 24, 2020
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Juan Pablo, de corazón humilde y sueños gigantes

En el barrio Vallester, Ciudadela La Libertad, nació un 19 de Agosto del año 2000 el menor de la familia Marín Cristancho. La señora María Cristancho, quien  laboraba en una casa, y Santiago Marín, quien se desempeñaba en la construcción, le dieron la alegría a su familia de traer al mundo a un cuarto integrante en su hogar.

El más consentido, el de los besos por montones, creció en una casa llena de valores, humildad, trabajo duro y una unión hecha por Dios de no separarse a pesar de las circunstancias del destino.
Aquel niño fue creciendo, creciendo y uno de sus regalos era aquella pelota que enamoraba a todo el mundo. Ese objeto redondo también enamoró a Juan Pablo.

Desde aquel momento, el menor de cuatro hermanos tenía su primer amor con aquel balón y empezaba a patear en las canchas o parques cerca a su recinto.

Quién diría que eso sería una señal para lo que en algún momento se viviera en una alegría inimaginable.

El talento apareció con ese romance y su familia para mantenerle esa felicidad decidieron meterlo a una escuela del barrio llamada Lirtud, a cargo del profesor Gregorio, donde Juan Pablo comenzó a deslumbrar con su talento y de la mano de aquel educador le enseñó los principales fundamentos de este deporte.

Por motivos de Salud, el profesor Gregorio terminó por clausurar su escuela deportiva y Marín llegaría a Racing, otro club de Cúcuta en el barrio Prados del Este. En aquel equipo llegaría un reto gigante para dicho jugador.

Dentro de los aficionados que veía los partidos en Cúcuta en estas escuelas, había un dúo conformado por un ex jugador del Cúcuta Deportivo y su hijo. Los Palencia, (Fernando y Manuel) fueron dos caballeros que se dejaron hipnotizar por lo que ofrecía Juan Pablo y no dudaron en llevárselo para su club  Aniversario.

Sus primeros Guayos.

Antes de seguir con la historia de como Aniversario creó a lo que hoy conocemos como un Jugador profesional, vamos hablar de sus primeros botines. La familia Marín Cristancho era muy humilde y de pocos lujos, sin embargo, eran los tenis que utilizaba Juan Pablo para entrenar y competir.

Una vez mientras este niño cursaba primaria, Álvaro José Marín Cristancho, su hermano mayor y uno de sus fieles acompañantes de aventuras, le dijo que para su descanso matutino le quitaba $1.000 para guardarlos en una alcancia y así poder comprar los guayos. Álvaro, le ayudaba cada fin de semana con $ 20.000 para que el objetivo se cumpliera de manera rápida. A los dos meses, los botines JR, de moda en aquella época serían los primeros en la vida de Juan Pablo durante mucho tiempo.

Aniversario y su llegada al profesionalismo.

Juan Pablo en el 2010 llegaría al Club Aniversario del barrio Torcoroma, aquella cancha de medidas grandes sería la casa de este niño que con este club a manos de Fernando y Manuel se daría a conocer.

Desde el primer momento el dúo Palencia no dudó en becarlo y darle todo el apoyo, pues su manera de jugar lo ameritaba. Fueron torneos Sub 17, locales y de carácter nacional donde «el abuelo» como lo bautizaron debido a su rostro parecido a un señor de la tercera edad pero con talento por cantidad se dio a conocer y más de una vez un partido complicado era invertido y terminaba siendo ganado gracias a la ayuda de Marin.

Cuánto club no sufrió las gambetas, los cambios de ritmo y aquellos pases de este jugador, era costumbre escuchar algunos de los Palencia, decir la siguientes frases: » Marín, entra y ayúdale a tus compañeros», «Marín agarra el balón y échate el equipo al hombro», » Marín, pégale vos’ pasaron los años y era el consentido del club. De la mano de Jhon Casadiego, Norbey Moreno, Juan Pablo Marín entre otros niños, Aniversario era un club demoledor donde campeonato que participaban, lo ganaban.  El canto de» enano, enano», o » Marín, Marín» sonaba en cada cancha de Cúcuta. Por ese talento y nueve años con este equipo el Cúcuta no dudó en llamarlo para hacer parte de las divisiones inferiores.

2018, Marín con la Rojinegra y un suceso temprano.

En el 2018, y con la llegada de David Suárez al Cúcuta Deportivo Sub 20, llegaría Juan Pablo a vestir los colores de su equipo amado. El estratega «rojinegro» creó un tridente de miedo para sus rivales, los nombre de Michell Ramos, Anthony Velazco y Juan Pablo Marín se dieron a conocer en Colombia, pues estos tres cucuteños anotaron 72 goles siendo el equipo más goleador de la super Copa Juvenil Sub 20 de aquel año.

Marín anotó en 11 ocasiones y un partido que nadie olvida es contra Millonarios donde en la cancha de Chapinero le dio la semifinal al club motilon y en suelo tolimense anotó un triplete para sacar al favorito de esa edición y poner al Cúcuta en una final de dicha categoría.

Lastimosamente, Cúcuta Deportivo perdió la final contra Atletico Nacional y quedó subcampeon de esa edición. Por eso y ante el buen momento de Juan Pablo, Lucas Pusineri en aquel momento director técnico del Cúcuta Deportivo en busca de ascender a primera división, en un partido contra Bogotá F. C le cumpliría el sueño de jugar en el ámbito profesional. Faltando pocos minutos para terminar dicho juego, Lucas le habló a Marín y lo lleno de confianza para vivir ese suceso. 23 de agosto del 2018, una fecha que Juan Pablo jamás olvidara.

2019, una revancha corta pero sustanciosa.

Foto tomada de: @juvenilescucuta

Cúcuta Deportivo Sub 20 buscaba revancha de lo ocurrido en el año anterior y en octavos se enfrentaba contra el equipo que los había derrotado en esa final. Las casualidades de la vida, Cúcuta perdía el partido en condición de local y gracias a Marín y el empuje de sus compañeros, terminaron ganando 2-1, el enano querido de la Libertad anotó el del empate y tocandose el escudo celebró a rabiar con su gente aquella tarde.

Foto tomada de: @juvenilescucuta

 

2020 y debut en primera división.

El pasado sábado 8 de febrero, Cúcuta cayó frente a Alianza Petrolera 2-0. Pero lo rescatable de aquella tarde fue que Juan Pablo Marín Cristancho debutó en primera división siendo el segundo cambio por el argentino Matías Rodriguez .

El estadio aplaudió al niño de la Libertad y a pesar de notar su nerviosismo entregó lo mejor de sí. Hubo una jugada en el área donde Marín no pudo definir con claridad pero con palmas y gritos de ánimo la gente entendió que tiene mucho por dar. Claramente es la primera vez que este jugador pisa la primera división pero seguro que con buen trabajo, confianza y crecimiento en donde lo necesite veremos en un futuro a un jugador de corazón humilde y sueños gigantes.

 

Foto tomada de: Juan Pablo Bayona/Cúcuta Deportivo

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