Los factores que provocaron el sótano para Xolos

En el deporte de alto rendimiento se compite para ganar. Levantar un trofeo es la aspiración máxima de cualquier institución deportiva; sin embargo, hay ocasiones en que las victorias llegan demasiado rápido y obnubilan el panorama completo. Ese es, precisamente, el caso de los Xolos de Tijuana.

Recién en 2007, el Club Tijuana cambiaba su apodo ‘Gallos Caliente’ por el de Xolos. Ese mismo año inauguraba su magnifico estadio. En 2011, tan sólo cuatro años más tarde, la escuadra fronteriza ya se encontraba en el máximo circuito del fútbol mexicano y con aspiraciones no sólo de luchar hasta el último segundo de la competencia por mantener la categoría, sino de alcanzar la cima en el corto plazo.

Y así lo haría. De la mano del Turco Antonio Mohamed, Tijuana sorprendió a propios y extraños al proclamarse campeón del Apertura 2012. Incluso, desplegando un gran fútbol, se le veía como un fuerte contendiente al título de la Copa Libertadores 2013, hasta que un penal errado por Duvier Riascos, frente al Atlético Mineiro en cuartos de final, los apeó de la copa con la amarga sensación de poder haber llegado mucho más lejos.

Tan corto fue el camino hacia el éxito como la estrepitosa caída. Xolos no ha vuelto a encontrar ese fútbol, esa identidad, mucho menos, evidentemente, los logros deportivos de aquella época.

Por su banquillo han desfilado rimbombantes apellidos: Almirón, Farías, Guzmán, Romano, Herrera, Coudet, Cocca. Ninguno ha sido capaz de darle otra alegría a la gente de Tijuana. Quizá el paso más honroso por la perrera fue el del Piojo Herrera, quien le devolvió al equipo cierta magia, pero tampoco fue capaz de sortear la Liguilla. Y a los Xolos sólo les sirvió para catapultarlo de nuevo a la élite, al América, donde sería campeón por segunda vez.

Malas decisiones gerenciales, pobres contrataciones han logrado evaporar todo lo bueno que Tijuana había podido edificar en muy poco tiempo. Hoy, los Xolos se encuentran al fondo de la tabla, peleando por dejar de ser uno de los peores competidores del torneo.

Su actual DT, Óscar Pareja, reconoce la superioridad de sus rivales y señala la falta de gol como la gran causante de sus presentes males. Es lógico pensar que reparando esa grave herida, los Xolos puedan volver a ser el mismo equipo de antes, el que peleaba en la cima, el que convertía su peculiar estadio con césped artificial una embajada del infierno. Pero se antoja muy complicado que en el corto plazo sea capaz de lograrlo.

Regresar a un club a la élite de la competición tiene menos que ver con ganar partidos que con la clara definición de objetivos a largo plazo y de las estructuras de la institución; con la creación de un proyecto que dote al club con las armas para enfrentar los retos de la alta competencia. Es ahí donde subyace el reto para estos Xolos de Tijuana, que están muy, muy lejos de donde supieron estar.

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